PodMixtapes 0428 – Después De La Lluvia

PodMixtapes 0428 – Después De La Lluvia

Hay programas que nacen de una idea muy concreta y otros que, poco a poco, van encontrando su propio paisaje. Después de la lluvia, cuarto episodio de la temporada 12 de PodMixtapes, pertenece claramente al segundo grupo. La intención inicial era construir una sesión orgánica, otoñal y melancólica, pero sin caer en la tristeza excesiva ni en una sucesión de canciones lentas y sombrías. El resultado ha terminado siendo algo mucho más preciso: un recorrido desde la última luz de la tarde hasta una noche serena, húmeda y casi cinematográfica.

Aquí hay folk, electrónica, trip-hop, dream pop, post-rock y pequeñas formas de folktrónica, pero ninguno de estos estilos aparece como una etiqueta cerrada. Todo está mezclado de una manera natural, como si las canciones compartieran la misma temperatura, el mismo aire, la misma humedad. Es una sesión donde importan tanto las melodías como los espacios entre ellas, las texturas, los silencios y la forma en que una canción parece dejar preparada la siguiente.

El viaje comienza con Beth Orton y Stars All Seem to Weep. Es una apertura cálida y contenida, todavía cercana a la luz del día. La guitarra y la electrónica discreta marcan desde el principio el tono del episodio: nada va a ser excesivo, todo va a avanzar despacio. Beth Orton siempre ha sabido moverse en esa frontera tan difícil entre lo acústico y lo electrónico, y aquí funciona como una puerta perfecta hacia el resto del programa.

La segunda pieza, Alpha – Sometime Later, cambia la profundidad del paisaje. La tarde empieza a apagarse. Alpha introduce una sensación más envolvente, más cercana al trip-hop de Bristol, pero sin recurrir a los códigos más obvios del género. Es una canción larga, elegante y suspendida, de esas que parecen modificar el espacio a su alrededor. Si Beth Orton abre el camino, Alpha consigue que ya no queramos salir de él.

Después llega Stina Nordenstam con Viewed From the Spire. Su voz, frágil y extraña, introduce un cambio muy sutil. El programa se vuelve más íntimo. No es un giro brusco, sino una reducción de escala: pasamos del paisaje exterior a algo más cercano, casi como mirar la lluvia desde una ventana. Nordenstam aporta además esa frialdad nórdica tan particular que, lejos de volver la sesión distante, la hace todavía más emocional.

Con Mojave 3 – In Love with a View el horizonte vuelve a abrirse. Las guitarras lentas, la calma y esa sensación de carretera secundaria permiten que el episodio respire antes de entrar en una zona más profunda. Es una de esas canciones que parecen estar hechas para acompañar un desplazamiento sin destino concreto, con el cielo gris y el paisaje pasando lentamente al otro lado del cristal.

La quinta parada es Hood – Still Rain Fell, y el título casi podría funcionar como una declaración de intenciones del propio episodio. Hood mezcla guitarra, electrónica y detalles acústicos hasta borrar los límites entre unos elementos y otros. La canción tiene una delicadeza especial, pero también una cierta sensación de inestabilidad, como si todo estuviera a punto de desaparecer. Aquí la lluvia deja de ser solo una imagen y se convierte en parte del sonido.

En el centro del programa aparece Bark Psychosis – The Loom. Es uno de los momentos más atmosféricos de toda la selección. El espacio se hace más grande, más silencioso, más nocturno. La música de Bark Psychosis siempre ha tenido algo difícil de clasificar, y precisamente esa ambigüedad encaja de maravilla en PodMixtapes. No estamos ante una canción que busque imponerse, sino ante una pieza que crea un entorno. A estas alturas, la tarde ya ha desaparecido por completo.

La entrada de Lamb – Cotton Wool aporta un pequeño cambio de pulso. Después de varias piezas muy contemplativas, empiezan a aparecer graves, ritmo y una electrónica algo más visible, aunque sin perder la delicadeza. La voz de Lou Rhodes funciona como un hilo conductor perfecto entre lo orgánico y lo electrónico. Es un momento importante porque evita que la sesión se vuelva demasiado plana emocionalmente: la melancolía sigue ahí, pero ahora tiene movimiento.

Goldfrapp – Pilots lleva el programa hacia una zona más cinematográfica. Procedente del universo de Felt Mountain, la canción conserva la elegancia y la extrañeza de los primeros Goldfrapp. Todo parece un poco más irreal, más suspendido. Es como si la noche ya estuviera completamente instalada y el paisaje empezara a perder sus contornos.

Entonces llega uno de los momentos más delicados de toda la sesión: Múm – The Land Between Solar Systems. Electrónica diminuta, sonidos casi domésticos y una sensación de fragilidad que encaja de forma natural después de Goldfrapp. Múm consigue que el episodio se haga más pequeño y cercano justo cuando parecía que iba a expandirse. Es un momento de recogimiento, quizá el punto en el que “Después de la lluvia” encuentra con mayor claridad su identidad.

La décima pieza, Tunng – Tale From Black, recupera la madera, las cuerdas y el folk, pero ya completamente transformados por todo lo que ha ocurrido antes. No es una vuelta al inicio, sino una especie de regreso a tierra. La electrónica sigue presente, pero integrada de una manera casi artesanal. La sensación es la de entrar en un espacio cálido después de haber pasado mucho tiempo fuera.

Con The Album Leaf – Eastern Glow llega el tramo final. Piano, cuerdas y electrónica construyen una pieza abierta, luminosa y serena. Después de tanta humedad y tanta penumbra, empieza a aparecer algo parecido a un resplandor. No es un final feliz en un sentido convencional, pero sí una forma de calma. La lluvia ha terminado y quedan los reflejos sobre el suelo.

Y entonces aparece David Sylvian – A Fire in the Forest.

Es difícil imaginar un cierre mejor para este episodio. La voz de Sylvian, la electrónica de Christian Fennesz y la enorme cantidad de espacio que hay dentro de la canción consiguen que el programa no termine de manera brusca. Simplemente se apaga. Queda una sensación de distancia, de noche, de fuego al fondo. No hay un gran clímax ni una conclusión cerrada, y precisamente por eso funciona tan bien.

Después de la lluvia es, en definitiva, un PodMixtapes construido desde la contención. Doce canciones que no compiten entre sí y que parecen formar parte de un mismo paisaje emocional. Una sesión delicada, coherente y profundamente melancólica, pero nunca asfixiante. Música para escuchar despacio, preferiblemente al caer la tarde, mientras afuera la ciudad, el campo o la carretera todavía conservan el brillo del agua.

Archivo Sonoro

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